sábado, 13 de junio de 2009

Algunos versos del autor de este blog


Silencio

Siempre hay un silencio más profundo
un silencio descalzo,
desnudo, ojeroso,
un silencio ahogado
crepitando en lo oscuro,
un silencio de muertes necesarias
un silencio de estatuas innombrables
como el silencio del hambre repetida
y aún hay más silencio
meciéndose sin suerte
un silencio enervado
crispado en la demencia
un silencio que tuerce la esperanza
que devora flores desmembradas
un silencio de espejo
marchito por los años,
un silencio de asilos y omisiones
un silencio tardío de fuegos separados
y así siguiendo…
hasta el silencio del polvo primigenio.


Bienaventuranza

Bienaventurados pues
los que no saben
el hambre que provoca la belleza
los inmunes, los castos,
los que nunca se asomaron en el vértigo
dios bendiga a los fieles creyentes
de la excelsa teoría del progreso
los que llaman a las cosas por su nombre
y casi siempre pagan sus impuestos
alabados sean
los que predican a voces la vida eterna
mientras cimientan su reino en esta tierra
y saben distinguir
el salvajismo de ciertos pueblos
de las prudentes guerras necesarias
bienaventurados sean
los que ignorando
ofenden y temen
escupiendo en el rostro de la miseria.

Armapoema

Dulces sueños
a los perseguidos por su sombra
a las prostitutas y sus duelos
a los delirantes de las letras pequeñas
a los traicionados en su torpe empeño
dulces sueños
a los vagabundos del estigma perpetuo
a los desahuciados que se ríen de todo
a los hambrientos que se callan las tripas
a los condenados que no niegan nada
dulces sueños
a los miserables en todo su encanto
a los poetas y sus balas perdidas
a las minorías de la fe extraviada
a los descartables de lagrima viva
dulces sueños
a los sospechosos de las pesadillas
a los inconformes que aman aterrados
a los mal vivientes que temen y ocultan
a los tartamudos que entienden el mundo
dulces sueños
a los desvelados de los horizontes
a los heridos de primera fila
a los ebrios invencibles
a los olvidados de cualquier fábula
dulces sueños
a los fracasados que ya no insalivan
a los confundidos que no entienden nada
a los errantes que lo han visto todo
a los viudos que aman el olvido
dulces sueños
a los adictos de las esperanzas
a los desterrados del ínfimo consuelo
a los presos de presunta inocencia
a los desvalidos que aturden de vida
dulces sueños
a los lujuriosos que se apartan del día
a los furiosos que pelean con el tiempo
a los resignados de rodillas limpias
dulces sueños compañeros
a pesar de todo
y todavía.

Mendigo

Un día hubo para entregar
los dos últimos gramos de vergüenza,
para incendiar el hilo azul de la cordura,
y restar lo que quedaba de inocencia.
Así la ropa entristecía
fumando por las calles truculentas,
blandida por recuerdos casi muertos…
sin camino ya y sin fuerza…
todo esto,
para seguir respirando un latido tras otro
como un reloj marchito,
marcando el paso infame de la degradación,
para tener la mirada vidriosa
del fondo de las botellas,
para amanecer sin muros
con la boca arenosa soñando café,
sin nada más que el exilio,
el asco de los otros,
los ladridos furiosos de perros fantasmales,
el coro de dolientes arideces
el hedor a muerte de los vertederos,
el hambre como daga atornillada,
el monologo enfermo de la soledad
y nada más
porque no cuentan las sombras,
los temblores, las fiebres,
ni las cosas que se dieron por perdidas.
Preguntas para el desvelo

Quién era yo
atravesado de primaveras
y proezas de alcoba
ciego de amores irresolutos
quién era entre fabulas nocturnas
de ebriedad incansable
quién era después de la caída
después del dolor…
dónde era yo
después del punto muerto
con la misma pregunta incontestable
y una perplejidad siempre en estreno
dónde era yo después de ser arrancado
con mis versos a otra parte…
cómo era yo cuando la angustia
era en nidos ajenos
y silbaba despacio por calles lejanas
con las manos siempre en los bolsillos
y sin nada que hacer
cuándo era yo el que partía
con las manos vacías
y fuego en las pupilas
cuándo era yo mirando como ardían
las naves del destierro
las promesas eternas malheridas
los abrazos perdidos
las utopías.

Carlos Juric (2005)

2 comentarios:

Daniel Yanez-Gonzalez dijo...

La libertad
es la presión
de la yema del dedo
sobre la palabra
silencio.

Un fuerte abrazo de mendigo, estimado Wild Poet.

Paz.

Daniel.

Inma BabiaS dijo...

Me gusta y enlazo en BabiaS, pero sigo echando de menos uno sólo con tu poesía ;)