Los rebeldes, los inconformes, los insaciables buscadores de belleza, los desvariantes alucinados, los raros y otras especies alumbradas por la poesía, tienen su sitio en Las Letras Salvajes.
Paca Aguirre es una poeta y narradora española, nacida en Alicante en 1930, esposa de Felix Grande y madre de Guadalupe Grande, todos entrañables poetas.
Paca Aguirre con Juan Carlos Onetti y Felix Grande
Un Mar
Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.
Nace en Barcelona en 1931 es licenciado en Filosofía, se define a sí mismo como “un anarquista poético, un rebelde, un excluido del sistema literario”. También es un lúcido y, en ocasiones humorístico poeta además de un pensador libertario y un excelente orador, en sus versos se conjugan la rebeldía y la contemplación, la militancia de las ideas anarquistas, Lizano llama a su pensamiento "Misticismo Libertario" y ve el proceso evolutivo de la especie humana, desde que sale del "mundo real salvaje" hasta que se estanca es este "mundo real político" y es optimista respecto a las aptitudes de la especie para culminar el proceso en un mundo en donde la búsqueda de la plenitud fuera la clave de nuestro vivir, en donde todos fuéramos únicos y compañeros... el "mundo real poético" el mundo de la anarquía…
LAS PERSONAS CURVAS Mi madre decía: a mi me gustan las personas rectas A mí me gustan las personas curvas, las ideas curvas, los caminos curvos, porque el mundo es curvo; y me gustan las curvas y los pechos curvos y los culos curvos, los sentimientos curvos la ebriedad: es curva; las palabras curvas: el amor es curvo; ¡el ventre el curvo!; lo diverso es curvo. A mí me gustan los mundos curvos; el mar es curvo, la risa es curva, el dolor es curvo; las uvas: curvas; los labios: curvos; y los sueños, curvos; los paraísos, curvos (no hay otros paraísos); a mí me gusta la anarquía curva; el día es curvo y la noche es curva; ¡la aventura es curva! Y no me gustan las personas rectas, el mundo recto, las ideas rectas; a mí me gustan las manos curvas, los poemas curvos, las horas curvas: ¡contemplar es curvo!; (en las que puedes contemplar las curvas y conocer la tierra); los instrumentos curvos, no los cuchillos, no las leyes: no me gustan las leyes porque son rectas, no me gustan las cosas rectas; los suspiros: curvos; los besos: curvos; las caricias: curvas. Y la paciencia es curva. El pan es curvo y la metralla recta. No me gustan las cosas rectas ni la línea recta: se pierden todas las líneas rectas; no me gusta la muerte porque es recta, es la cosa más recta, lo escondido dentro de las cosas rectas; ni los maestros rectos ni las maestras rectas: ¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos! El baño es curvo, la verdad es curva, yo no resisto las verdades rectas; vivir es curvo, la poesía es curva, el corazón es curvo. A mí me gustan las personas curvas LA CONQUISTA DE LA INOCENCIA
Resulta que soy un niño, que todo ha ido haciéndome un niño, que el sufrimiento y la alegría me han hecho un niño, que como un niño todo lo he ido transformando en sueños, jugando con mis sueños y con mis versos, resistiendo con ellos, que contemplar todos los mundos me ha hecho un niño, que yo iba como todos para ser un hombre y las fronteras me han hecho un niño, los fingimientos y los límites: todo me ha hecho un niño; que la locura me ha hecho un niño, verla, palparla, a través de todos los disfraces y de todas las máscaras, que el asalto de la razón a todo lo que vive me ha hecho un niño, que sorprenderme por todo me ha hecho un niño, desear un vivir que sobre todo fuera una aventura, que me ha hecho un niño el engaño de cuantos han crecido, que les hacían hombres las trampas de los dominantes, que dejas de ser niño cuando te conviertes en dominante, que el dominio de las abstracciones me ha hecho un niño, que al parecer eso es ser hombre, que he preferido ser un niño para salvar todo lo creativo, que mi mundo no es de este reino perdido, para dar a los sentidos lo que es de los sentidos, al instinto lo que es del instinto, que los sueños me han hecho un niño, que no podía vivir si no era un niño que me ahogaban las órdenes y las leyes. Resulta que muchos de los que se hicieron hombres y no buscaron la inocencia, al final de sus vidas recuerdan con nostalgia lo que tuvieron de niño, porque a ser hombre llaman vivir en un mundo de dominantes y sometidos, que la soledad me ha hecho un niño, que el darlo todo y el haberlo perdido me ha hecho un niño, que he sido un poeta maldito porque soy un niño, que me ha hecho un niño ver que lo único importante es buscar la inocencia entre la astucia, que cuando he amado me he convertido en un niño, que comprender que hay víctimas pero no culpables me ha hecho un niño, que por ser un niño mantengo la ilusión a pesar de los desencantos y de la sangre derramada entre las trampas y los mitos, que ver cómo caemos todos en las innumerables trampas me ha hecho un niño, y que de no ser un niño nunca hubiera nacido en mí la rebeldía, que es preciso comenzar a rebelarse a uno mismo, no seguir la consigna de ser un hombre, que soy poeta porque conquisto la inocencia cada vez que abro los ojos y contemplo las cosas, que a ser niño es lo único que he aprendido y porque observo que todos los seres con el mismo destino: nacer para la muerte, no dejan de ser niños: que un pájaro siempre es un niño, que un árbol siempre es un niño, que un perro siempre es un niño. Y porque pienso qué es un hombre si deja de ser niño, que se equivocan las escuelas que intentan hacernos hombres prometiéndonos falsos paraísos, que la anarquía sólo será posible cuando todos fuéramos niños, cuando todos partamos a la conquista de la inocencia, que escribo este poema porque resulta que soy un niño...
Poemo
Me asomé a la balcona y contemplé la ciela poblada por los estrellos. Sentí fría en mi caro, me froté los monos y me puse la abriga y pensé: qué ideo, qué ideo tan negro. Diosa mía, exclamé: qué oscuro es el nocho y que sólo mi almo y perdido entre las vientas y entre las fuegas, entre los rejos. El vido nos traiciona, mi cabezo se pierde, qué triste el aventuro de vivir. Y estuvo a punto de tirarme a la vacía... Qué poemo. Y con lágrimas en las ojas me metí en el camo. A ver, pensé, si las sueñas o los fantasmos me centran la pensamienta y olvido que la munda no es como la vemos y que todo es un farso y que el vido es el muerto, un tragedio. Tras toda, nado. Vivir. Morir: qué mierdo.