Los rebeldes, los inconformes, los insaciables buscadores de belleza, los desvariantes alucinados, los raros y otras especies alumbradas por la poesía, tienen su sitio en Las Letras Salvajes.
Reinaldo Arenas es un poeta cubano, nacido en Aguas Claras en 1943. Si quieres saber más:Reinaldo Arenas en Wikipedia
Introducción del símbolo de la fe
Sé que más allá de la muerte está la muerte, sé que más acá de la vida está la estafa. Sé que no existe el consuelo que no existe la anhelada tierra de mis sueños ni la desgarrada visión de nuestros héroes. Pero te seguimos buscando, patria, en las traiciones del recién llegado y en las mentiras del primer cronista. Sé que no existe el refugio del abrazo y que Dios es un estruendo de hojalata. Pero te seguimos buscando, patria, en las amenazas del nuevo impostor y en las palmas que revientan buldoceadas. Sé que no existe la visión del que siempre perece entre las llamas que no existe la tierra presentida Pero te seguimos buscando, tierra en el roer incesante de las aguas, en el reventar de mangos y mameyes, en el tecleteo de las estaciones y en la confusión de todos los gritos. Sé que no existe la zona del descanso que faltan alimentos para el sueño, que no hay puertas en medio del espanto. Pero te seguimos, buscando, puerta, en las costas usurpadas de metralla, en la caligrafía de los delincuentes, y en el insustancial delirio de una conga. Sé que hay un torrente de ofensas aún guardadas y arsenales de armas estratégicas, que hay palabras malditas, que hay prisiones y que en ningún sitio está el árbol que no existe. Pero te seguimos buscando, árbol, en las madrugadas de colas para el pan y en las noches de cola para el sueño. Te seguimos buscando, sueño, en las contradicciones de la historia en los silbidos de las perseguidoras y en las paredes atestadas de blasfemias. Sé que no hallaremos tiempo que no hay tiempo ya para gritar, que nos falla la memoria, que olvidamos el poema, que, aturdidos, acudimos a la última llamada (el agua, la cola del cigarro). Pero te seguimos buscando, tiempo, en nuestro obligatorio concurrir a mítines, funerales y triunfos oficiales, y en las interminables jornadas en el campo. Te seguimos buscando, palabra, Por sobre la charla de las cacatúas y el que vendió su voz por un paseo, por sobre el cobarde que reconoce el llanto pero tiene familias…y horas de recreo. Te seguimos trabajando, poema, Por sobre la histeria de las multitudes y tras la consigna de los altavoces, más allá del ficticio esplendor y las promesas: Qué es ridículo invocar la dicha que no existe “la tierra tan deseada” que no hallarán calma nuestras furias. Todo eso lo sé. Pero te seguimos buscando, dicha, en la memoria de un gran latigazo y tras el escozor de la última patada. Te seguimos buscando, calma, en el infinito gravitar de nuestras furias en el sitio donde confluyen nuestros huesos en los mosquitos que comparten nuestros cuerpos en el acoso por sueños y aceras en el aullido del mar en el sabor que perdieron los helados en el olor del galán de noche en las ideas convertidas en interjecciones ahogadas en las noches de abstinencia en la lujuria elemental en el hambre de ayer que hoy hambrientos condenamos en la pasada humillación que hoy humillados denunciamos. en la censura de ayer que hoy amordazados señalamos en el día que estalla en los épicos suicidios en el timo colectivo en el chantaje internacional en el pueril aplauso de las multitudes en el reventar de cuerpos contra el muro en las mañanas ametralladas en la perenne infamia en el impublicable ademán de los adolescentes en nuestra voracidad impostergable en el insolente estruendo de la primavera en la ausencia de Dios en la soledad perpetua y en el desesperado rodar hacia la muerte te seguimos buscando te seguimos te seguimos.
Morir, eso no se le hace a un gato. Porque qué puede hacer un gato en un piso vacío. Trepar por las paredes. Restregarse entre los muebles. Parece que nada ha cambiado y, sin embargo, ha cambiado. Que nada se ha movido, pero está descolocado. Y por la noche la lámpara ya no se enciende. Se oyen pasos en la escalera, pero no son ésos. La mano que pone el pescado en el plato tampoco es aquella que lo ponía. Hay algo aquí que no empieza a la hora de siempre. Hay algo que no ocurre como debería. Aquí había alguien que estaba y estaba, que de repente se fue e insistentemente no está. Se ha buscado en todos los armarios. Se ha recorrido la estantería. Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado. Incluso se ha roto la prohibición y se han desparramado los papeles. Qué más se puede hacer. Dormir y esperar. Ya verá cuando regrese, ya verá cuando aparezca. Se va a enterar de que eso no se le puede hacer a un gato. Irá hacia él como si no quisiera, despacito, con las patas muy ofendidas. Y nada de saltos ni maullidos al principio.
Paca Aguirre es una poeta y narradora española, nacida en Alicante en 1930, esposa de Felix Grande y madre de Guadalupe Grande, todos entrañables poetas.
Paca Aguirre con Juan Carlos Onetti y Felix Grande
Un Mar
Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.
Rafael Carballosa es un poeta cubano, nacido en Holguín (Cuba) en 1975, es autor de "La Infinita Quietud de la Tristeza" "Rimas Comunes" y "El Grave Otoño"
Letanía Ciudadana
La libertad justifica las guerras, .........................................................
me dicen los generales. La libertad a veces se vende, ................................................................
me dicen los comerciantes. La libertad mueve a las masas, .........................................................
me dicen los políticos. La libertad está más allá, .........................................................
me dicen los beatos. La libertad pasó de moda, ...................................................................
me dicen los adolescentes. Cuidado con una sobredosis de libertad, .........................................................
me dicen los adictos. La libertad se hizo secretaria, .........................................................
me dicen loshippies. La libertad, ah, la libertad, ................................................................
me dicen los nostálgicos. La libertad es una ilusión, ...........................................................
me dicen los budistas. La libertad es un truco, .........................................................
me dicen los magos. La libertad no tiene solución, ...................................................................
me dicen los matemáticos. La libertad está prohibida, .............................................................
me dicen los censores. La libertad se cae, ................................................................
me dicen los arquitectos. La libertad no tiene ritmo, ............................................................
me dicen los músicos. La libertad no da buenas cosechas, ...................................................................
me dicen los campesinos. La libertad nos mantiene ocupados, .....................................................................
me dicen los enterradores. La libertad fue otro dinosaurio, ........................................................................
me dicen los paleontólogos. La libertad es una candela, .................................................................
me dicen los bomberos. La libertad es pa’ los machos, ..................................................................
me dicen losmariachis. La libertad es un delito grave, ..............................................................
me dicen los policías. La libertad, qué es la libertad, .............................................................
me pregunta mi niño. Y yo, que siempre me creí libre, no sé qué responderle.
Oh nena no sabes qué noche terrible yo estaba feliz pensando en ti escribiendo un poema sobre la primavera un amigo se acerca y me pide que hospede a 3 ó 4 zapatistas que están en la ciudad
Oh mi amor dije que sí gustoso todavía pensando en ti todavía escribiendo mi poema no sabía no no sabía que me estaba metiendo con el méxico bronco
Dieron una conferencia y pude dormir a gusto pero luego al hospedarlos descubrí que me engañaban no eran 3 sino 10 y ninguno guerrillero sus profesiones eso sí me resultaron muy extrañas
4 punks 1 vendedor de camisetas 2 marxistas ortodoxos infiltrados en telmex 2 europeos mohosos pero de muy buenas familias y el décimo se me hace que había sido boxeador porque ya briago le dio por descontar al respetable
Pero lo más triste baby ah honey es que todos vivían en Monterrey sólo habían ido a Chiapas a mirar una cascada
Apenas instalados pidieron de cenar sin importarles que yo pensara en ti que todavía no terminara mi poema me miraron con desprecio me llamaron individualista luego pusieron un caset de def con dos otro de los Ramones y cantaron como si vomitaran
Convencido de que no se apiadarían cociné para ellos 1 kilo de huevo 6 tomates 20 chiles 80 tortillas 2 bolsitas de frijoles Ellos me apresuraban sus ojos relampagueaban varios litros de tonayan escurrían de sus labios la casa apestaba como un temazcal de mezcal
Pasé la noche en vela
sorbiendo coca colas
sin poder orinar pues siempre había (siemprehabíasiemprehabía)
zapatistas en el baño de mi casa zapatistas en el baño de mi casa
Luego de discutir de golpearse de hablar mal del gobierno de censurar a marcos de alabar la dictadura proletaria de la esquina luego de cabecear de vomitar regurgitar de carraspear de abofetearse nuevamente mutuamente hasta la sangre hasta los belfos luego de asegurarme que Zapata había sido maricón se fueron por fin con esa cruda que sólo da a las diez de la mañana se fueron dejando como única prenda como único recuerdo un caset de los Violent Femmes
En cuanto desaparecieron como si todo fuera magia o todo fuera un viejo sueño se esparció la primavera sobre el tufo de la cruda varitas de nardo creciendo en tus fotos flores en tu cabello guacareado sentí unas ganas locas de declamar poesías y eso que aún me faltaba lo más bello Oh honey llegaste pisando los talones de la primavera con la propiedad privada de tus pechos chiquitos con el imperialismo a cuadros de tu blusa verde hey dear —estabas lista para pasar a la catafixia— y mientras te desnudabas perdoné mentalmente a los explotadores que se comieron mi comida que vomitaron en mis muebles y me dieron a cambio nomás este caset de pronto supe que nunca voy a rebelarme No sé quién soy soy tan voluble me conformo con un trago una cuenta de vidrio y un caset me conformo con un pase una blusa tirada y un caset
Y por eso te digo: pásame el espejito para verme de cerca porque ya no distingo dónde está el bien dónde está el mal
En 1848 con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, México cede a los Estados Unidos más de la mitad de su territorio, aproximadamente 2 millones de kilómetros cuadrados que incluyen los actuales estados de California, Nevada, Utah, Colorado y Nuevo México. Entre los notables aspectos del tratado, se encuentran los siguientes: se estableció al Río Bravo del Norte o Río Grande como la línea divisoria entre Texas y México; se estipuló la protección de los derechos civiles y de propiedad de los mexicanos que permanecieron en el nuevo territorio estadounidense. Además, Estados Unidos aceptó patrullar su lado de la frontera y los dos países aceptaron dirimir futuras disputas bajo arbitraje obligatorio. Los 75,000 mexicanos que no se movieron de sus territorios pasaron a conformar una "minoría étnica". Con el tiempo esa minoría fue creciendo hasta llegar a los treinta millones de personas de "origen mexicano" que viven hoy en en todo el territorio "americano" es de destacar que cuando el senado estadounidense ratificó el tratado, eliminó el Artículo 10, el cual garantizaba la protección de las concesiones de tierras dadas a los mexicanos por los gobiernos de España y de México. también debilitó el Artículo 9, el cual garantizaba los derechos de ciudadanía de los mismos dejando a los chicanos en una situación de indefensión y de marginalidad.
Es probable que la palabra "chicano" venga como apócope de "mexicano": y es de suponer que fuera en principio una palabra denigrante (dada la mala pronunciación de la x transformándola en ch) pero los chicanos con una solida literatura de resistencia y de lucha, con intelectuales surgidos en su mayoría de la clase trabajadora que valientemente denunciaron entre deportaciones y vueltas la discriminación a la que eran sometidos sus compatriotas, con su intenso activismo político transformaron el termino hasta convertirlo en materia de orgullo.
Es dentro de esta tradición de resistencia y lucha que se inscribe la poesía de Abelardo Delgado nacido en una humilde familia en Chihuahua, México, en 1930 con la que se traslado a El Paso donde pasó su niñez en un bloque súper hacinado con veintitrés familias y sólo tres baños a pesar de la pobreza y de jugar con todo en contra Abelardo se graduó de Bowie High School en 1950. En ese momento, la universidad, para un inmigrante mexicano era prácticamente imposible así que por muchos años trabajó en la construcción y en restaurantes.
En 1955, Lalo comenzó a trabajar con los jóvenes pobres en un centro comunitario en El Paso, ayudando a encontrar puestos de trabajo y oportunidades educativas. Ocho años después de terminar la escuela secundaria, Lalo logró encontrar su camino a la universidad y obtuvo una licenciatura en español de la Universidad de Texas en El Paso en 1962. A comienzos de los años 60, trabajó con César Chávez en el movimiento campesino, y más tarde se convirtió en el Director Ejecutivo del Consejo de Migrantes de Colorado. Durante este tiempo, también empezó a escribir poesía,. En 1969, publicó "Chicano: 25 piezas de un Chicano Mind", que incluía "Estupid America", su más conocido poema. Su poesía refleja las luchas, las esperanzas, sentimientos, deseos y sueños de los mexicano-americanos.
Además de su legado como artista y activista, Lalo fue un maestro ayudó a desarrollar muchos programas de Estudios Chicanos en universidades de todo el Oeste de los Estados Unidos, incluida la Universidad de Colorado, enseñó durante 17 años en el Metropolitan State College de Denver
Estúpida América
Estúpida América, mira a ese chicano el gran cuchillo que tiene entre sus manos no quiere asesinarte, quiere sentarse en un banco y tallar cristos, pero tú no lo dejas. Estúpida América, oye a ese chicano que grita maldiciones en tu calle es un poeta sin lápiz ni papel y como no puede escribir estallará. Estúpida América, recuerda a aquel chicano que triunfó en matemáticas y en inglés él es el Picasso de tus estados del oeste aunque muera con mil obras maestras colgando sólo en su cerebro.
Un día viene
Un día se acerca en que la miseria terminará. un día se acerca en el que la pobreza abrirá cuentas bancarias en todas las naciones. Un día se acerca lo oigo venir en el que los paisanos reunirán a sus hijos una verde primavera y se iran de vacaciones. Creo que casi lo veo un día se acerca en el que los soldados serán condecorados por tender los brazos en lugar de matar a sus pobres hermanos. Un día se acerca en el que los amantes se servirán en grandes tazones un amor cálido y fiel Un día se acerca en el que el Cristo que regresa será el Cristo, que nunca se fue. Un día se acerca en que los que los padres pedirán a sus hijos una amistad duradera en lugar de respeto. Un día se acerca en el cual los estudiantes y los pobres obrero serán mitad y mitad de algo más fuerte. Un día se acerca en que los presos saldrán a campo abierto gritando libertad. Un día viene, Yo lo veo venir.
El Barrio
Yo soy ese pedazo de tierra que siempre está esperando recibir la mano, el único, el que esta ciudad está tratando de ocultar. Soy la casa de la gente a la que el sueño americano mintió descaradamente. Desde mi esquina quieta veo las jóvenes morenas sin futuro en su Lunes repetido de lavadanderos veo como cuentan sus fábulas desgarradas como un chisme de secado al sol y como algunas comadres van de boca en boca. Soy este desorden de calles con basura, y el peso innumerable de la necesidad. Mi naturaleza se llama emergencia y nadie escucha. Yo soy el alma mater de las almas y los cuerpos perdidos. Soy la promesa incumplida del laboratorio de un estúpido trabajador social. Yo eructo como un volcán disgustado en sus entrañas escupo al enfermo igual que al delincuente. Soy el colchón podrido de una puta anciana el lugar donde se entierran las ambiciones. Yo soy el barrio, la favela, el gueto, Donde el progreso se llama dolor en el pulgar y se respira en el espíritu común que termina siempre en explosiones Yo Fabrico derrota de una plausible calidad, conservadora, cómoda, alienada, soy una casa para todos los que sufren, la sed y el hambre. Hasta formar un precioso escombro. Soy humano, mi piel absorbe enfermedades. A través de la médula de mis huesos una rata de juguetona echa las cartas a tres cucarachas mientras los piojos bailan una festiva pieza como un barrio preparándose para la venida de Jesús.
El camino más seguro
Queremos ir a un lugar, sin tenernos que arrastrar, donde la leche y la miel sean ríos y lagos. Vagos esfuerzos en la historia nos traen a la memoria que no hay tal lugar. Uvar que no crece a araña, que no teje telaraña, no atrapa moscas y pronto se muere.
El camino más seguro es el más duro, el de piedra, el de asfalto, el de lucha. Sólo luchando se cumple el destino. Sólo soñando podemos comparar la realidad que corta y nos hace sangrar. Lograr quisiera vivir tanto tiempo para poder ver tal lugar donde los niños juegan, las mujeres, a más de ser amadas, son respetadas, donde los hombres no conviertan sus prójimos en bestias, donde los humanos no sean molestias.
Nota: La salvaje y bastante libre traducción de estos versos corrió a cargo de Carlos Juric y ojalá el poeta desde donde esté ahora no me lo tome a mal.
Queridos amigos, me complace presentar a estos tres poetas, cuyas formas irreverentes y desenfadadas así como renovadoras le dan aliento a este viejo oficio, tienen en común la incorporación al lenguaje poético de códigos propios de la publicidad, de la tecnología y sobre todo un espíritu desmitificador que los hace cercanos, espero que los disfruten...
Yanko González (Chile 1971), es autor de Metales Pesados (Ed. El Kultrún, Chile, 1998) y de Héroes Civiles y Santos Laicos -entrevistas a escritores chilenos- (Ed. Barba de Palo, 1999). junto a Pedro A. Araya, es autor de la traducción y estudio de La Muerte se Está Fumando mis Cigarros del poeta Charles Bukowski (Ed. Bajo el Volcán, 1996). Gran parte de sus trabajos circulan en revistas y diversas antologías como: «Poesía Chilena Para el Siglo XXI, 25 Poetas Jóvenes Chilenos» (Ed. Biblioteca Nacional de Chile, 1996); “Poetas Chilenos Jóvenes. Antología (Ed. LAr, 1998); “Antología de la poesía joven chilena”, (Editorial Universitaria, 1998); “Al tiro. Panorama de la Nueva Poesía Chilena” (Ed. VOX, Buenos Aires, 2001); Diecinueve (poetas Chilenos de los noventa) (J.Sáez, editor, 2006). Parte de su obra ha sido traducida al francés, Poesía,Poesía. 3 Poètes Du Chili (Universidad de Lille, Francia, 2002). Es compilador de algunas antologías de poesía, entre ellas: Voz Sero, Antología de Poesía Joven (Ed. Barba de Palo, 1994); Carne Fresca. Poesía Chilena Reciente (Ed. Desierto, México, 2002) y Zurdos. Ultima poesía latinoamericana. (Paradiso, Buenos Aires, 2004/ Bartleby, Madrid, 2005). El autor es doctor en Antropología.
porque
quien ama paga quien llora bala y sola sana y sabe.
porque quien cava pena quien pasa sea brea amnio apnea.
porque quien levita lame quien daña cala sala raspa caldea.
porque quien huye atrapa quien posa afea pierna piel presea.
porque quien veda evade quien cela rala cruz cubil cadera.
porque quien soba miente quien escupe mea mosto mies marea.
porque quien roza queda quien cierra amarra.
mossi, entiende
El lenguaje es un virus que viene del espacio El lenguaje es un virus que viene de tu hambre El lenguaje es un virus que viene del cobarde.
El lenguaje es un virus que viene de tu pena El lenguaje es un virus que viene del calostro El lenguaje es un virus que viene de la cendra
El lenguaje es un virus que viene del que ama El lenguaje es un virus que viene de la flema El lenguaje es un virus que viene de tu serna.
El lenguaje es un virus que viene de la tráquea El lenguaje es un virus que viene de la fiebre El lenguaje es un virus que viene de la tea
El lenguaje es un virus que viene de la lágrima El lenguaje es un virus que viene de tu bilis El lenguaje es un virus que viene de la urea.
El lenguaje es un virus que viene de los nervios El lenguajes es un virus que viene de la ataxia El lenguaje es un virus que viene de la muerte.
El lenguaje es un virus que viene de tu muerte El lenguaje es un virus que viene de tu cáncer El lenguaje es un virus que viene de tu frío.
El lenguaje viene que es un virus del que calla.
Malú Urriola (Santiago de Chile, 1967).
Ha publicado Piedras Rodantes, 1988; Dame tu sucio amor, 1994, Hija de perra, 1998 y Nada, 2003. En el 2004 Recibe el Premio Mejor Aporte Televisivo, que otorga el Servicio Nacional de la Mujer a medios de comunicación, por el guión Sofía, (Una historia de maltrato a la mujer) dirigido por Christine Lucas, para la serie “Cuentos de Mujeres”, transmitido por Televisión Nacional de Chile en el 2003. En el 2004 Recibe el Premio Municipal de Poesía por el libro Nada. Y el Premio Mejores Obras Editadas 2004, que otorga el Consejo Nacional del Libro. En el 2006 recibe el Premio Pablo Neruda.
XII
Hace tanto tiempo, querida amiga acá los poetas mienten y tus ojos son ya un par de gorriones que se fornican no sé dónde reniego de la poesía y todas esas vanalidades la mistral ha muerto neruda ha muerto lihn ha muerto sólo quedamos los necios. Recuerdas cuando nos emborrachamos amparadas por una chimenea medio loca tú, estás allá ahora, recordándolo todo con un suave dejo de melancolía la puta melancolía que has guardado largo tiempo en el anonimato y un sol turístico cae sobre tu rimbombante isla en el Mediterráneo mientras acá el sol pega sobre cientos de cabezas hastiadas. Ah, querida mía los seres somos tan maleables de ahí la distorsión a la que Hugo intentó someter el alejandrino.
Nada
Como si escribiera, como si soñara que escribo levanto una copa por esa noche que nos perdimos por Baires y la trava exhibía sus gomas recién operadas y me seguiste de bar en bar, de noche en noche, de muerte en muerte, mientras el esmeralda de tus ojos se clavaba en mí. Lo mío es lo pequeño, lo inexacto, lo turbado, lo que apenas puedo ver es lo que la cabeza comprende, no escribo cosas extraordinarias, no tengo el tic del poeta nacional, detrás de la flor, la humedad. No nacimos para nada grande, apenas conseguimos una vida de artificial luz amarillenta sobre la cabeza, lejos, lejos de la cabeza, existe un lugar donde los cóndores rozan la cordillera como si por alas tuvieran palabras Abajo la carroña citadina y la cruz del sur iluminándonos el cuero, abajo la tierra, bajo los pies la tierra, bajo la tierra, el cielo y el deshuesado recuerdo de miles que tampoco han muerto para nada grande. Al frente tus ojos, el pasado del futuro y el futuro del pasado y esas caminatas por el Forestal cuando no teníamos nada y por ello, el mundo era nuestro.
Romina Eleonora Freschi nació en 1974 en Buenos Aires. Es Profesora y Licenciada en Letras por la U. B. A, donde participó de varios proyectos de investigación.
Es una de las fundadoras del proyecto Zapatos Rojos. Ha integrado además y/o colabora con otros emprendimientos y espacios como Salita Naranja, Espacio Feliz, Escuela Alógena, Kulturburg, Washington Cucurto, Byf, FCST, Proyecto Venus, Diccionario de Daisy, Living de la Poesía, El Surmenage de la Muerta, Color Pastel,etc. En el año 2002 fue invitada al Poesimöte I Malmö, festival internacional de poesía en Suecia, organizado por el poeta Roberto Mascaró y la Revista Encuentro, ocasión para la cual, en colaboración con Zapatos Rojos se editó un dossier de poesía sueca. Durante el 2003 fue una de las coordinadoras del desaparecido Cabaret Voltaire, Bs. As. Ese mismo año recibió un Subsidio a la Creación Artística de la Fundación Antorchas, que permitió la edición del libro El-Pe-yO y la segunda edición de redondel. En el 2004 recibió una beca de la Fundación Antorchas y el Banff Centre for the Arts de Canadá.
EL HÉROE DE ESTA GUERRA SE LLAMA SOLDADO DESCONOCIDO. TODOS LE DICEN SOLDI. PERO EN LA ESCUELA ENSEÑAN A LOS NIÑOS Y A LOS BERRUGOS A DECIRLE SEÑOR DESCONOCIDO. SE ABREVIA SOLDESC. SU NOVIA LO LLAMA SOL. SU MADRE SOLSÍN. EN INGLÉS ES UNKNOWN SOLDIER. BLANCHE Y LULI NO LO LLAMAN. NO QUIEREN QUE SEA EL HÉROE DE LA GUERRA. BLANCHE Y LULI QUIEREN SERLO. LOS RICOS LO DESPRECIAN Y DICEN QUE SE LLAMA JUAN PÉREZ. YO NO LO CONOZCO. SOLDADO DESCONOCIDO SE DICE YO.
BLANCHE Y LULI INVENTARON UNAS PISTOLAS LÁSER QUE VEMOS EN LA TELE. DE TRASNOCHE SÁBADO A LA MAÑANA LAS VIERON EN UN BOSTEZO DE ABURRIMIENTO TELEVISIÓN. Y SE ENCAPRICHARON . -LAS QUEREMOS!!!. SIN DORMIR NUNCA MÁS ESA TRASNOCHE, TRABAJARON DÍA Y NOCHE CONSTRUYENDO LAS PISTOLAS. Y CUANDO LAS TERMINARON, PENSARON QUE QUERÍAN AFILIARSE A LA GUERRA. SE HICIERON TRAJES ESPACIALES DE TENIENTE Y CORONEL, Y ENTRENARON A UNA CENTENA DE CENTINELAS ENANOS DE VIDEOJUEGOS. AHORA PATRULLAN LAS CALLES, Y DISPARAN MANCHONES DE COLORES CON SUS PISTOLAS LÁSER DE TELEVISIÓN A TODOS LOS BERRUGOS MALOLIENTES, QUE YO NO SÉ QUIÉNES SON. LOS PINTAN, Y LOS BERRUGOS SE MUEREN. O SI NO SE REDUCEN Y SE METEN EN COMPUTACIÓN PARA ESTUDIAR Y SER CENTINELAS DE VIDEOJUEGOS. BLANCHE Y LULI DAN LAS CLASES. Y EL QUE NO PASA DE NIVEL, NO RECIBE BONUS, Y SE DESINTEGRA EN LA PANTALLA. BLANCHE Y LULI ENTONCES APLAUDEN, Y COMEN PASTELES. ES QUE ODIAN A LOS BERRUGOS MALOLIENTES. Y NO LES QUIEREN ENSEÑAR.
NADIA OBSESIONADA POR LA VANGUARDIA. ESCRIBE POEMAS DE GUERRILLERA. Y REVOLUCIONA LA COMPRENSIÓN INCRUSTANDO OBJETOS MINIATURA EN EL PAPEL, AHÍ DONDE VAN LOS SUSTANTIVOS COMUNES Y CONCRETOS. OBLIGA A TODO EL MUNDO A LEERLO, DICIENDO... - NO SE PARECE A PULP FICTION? NO SE PARECE A PULP FICTION?... TODOS LE DICEN QUE SÍ. Y NADIA ES FELIZ.
Nació en junio de 1926 en Newark, New Jersey; su padre era poeta y profesor; su madre Naomi Ginsberg, emigrante rusa comunista radical y una nudista irreprimible que enloqueció al poco de alcanzar la madurez (por lo que fue posteriormente hospitalizada de por vida y finalmente lobotomizada). Fue un niño tímido y complicado, marcado por los ataques mentales de su madre y por el temprano descubrimiento de su homosexualidad. Se aproximó a la poesía en el instituto pero decidió labrarse un futuro estudiando Derecho Laboral en la Universidad de Columbia.Allí cayó ante la irrefrenable vitalidad de un grupo de personas como Jack Kerouac, William Burroughs o Neal Cassady, jóvenes filósofos igualmente obsesionados con el crimen, las drogas, el sexo y la literatura. (Unos salvajes pues)Ginsberg, el más joven e inocente del grupo, les ayudó a pulir sus habilidades literarias, mientras éstos a su vez lo espabilaban un poco. Para evitar una condena en la prisión estatal, luego de ser arrestado junto a otras personas a bordo de un coche robado, se declaró mentalmente incapacitado y el juez le condenó a permanecer ocho meses en un instituto psiquiátrico. Nuevamente en libertad decide reiniciar su vida, se declara heterosexual y comienza a trabajar como creativo en una agencia de publicidad. Insatisfecho con esta vida rutinaria hace pública su homosexualidad y cambia varias veces de empleo. Fue sucesivamente lavaplatos, sereno y soldador en una metalúrgica. Luego finalmente acepta los consejos de Jack Kerouac y se traslada a la Costa oeste. En 1943, abandonó Paterson para ir a la Universidad de Columbia y allí permaneció cerca de cinco años. Durante este período, desarrolló una estrecha amistad con Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal Cassady, Herbert Huncke y Lucien Carr.Le expulsaron de la Universidad -la Norteamérica represiva-, comenzó a frecuenta ladrones y yonquis neoyorquinos -la mayoría amigos de Burroughs- y se enamoró perdidamente de Neal Cassady a quien visitaba en Denver y San Francisco, comenzando una cinética de viajes de costa a costa que desembocarían en "En el Camino" de Kerouac.Allen Ginsberg fue sin duda una de las personalidades del siglo XX, el poeta que halló el tono definitivo de la poesía norteamericana, un poeta que dejó su marca en la literatura contemporánea. La colección "Poetas de Bolsillo", de City Lights, incluye las siguientes obras de Ginsberg: Kaddish (Responso), 1961; Reality Sandwiches, 1963; Planet News (Noticias del planeta), 1968; The Fall of America (la caída de América), 1972; y Mind Breaths (Suspiros mentales), 1977. Otras obras de Ginsberg son: Ankor Wat, 1968; Airplane Dream (Sueños en avión), 1968; TV Baby Poems, 1968; Iron Horse (Caballo de hierro), 1972; The Gates of Wrath: Rhymed Poems, 1948—1952 (Las puertas de la ira: Poemas rimados, 1948—1952) 1972; Improvised Poetics (Improvisaciones poéticas). 1972; Visions of the Great Rememberer, 1974; First Blues (Los primeros blues), 1976. Allen Verbatim, 1974, es una colección de sus conferencias sobre poesía, arte poética y estados de concienciación. En 1977, apareció su Journal Early Filties Early Sixties y también su correspondencia con Neal Cassady con el titulo As Ever. Una selección de la correspondencia y de los poemas gays de Ginsberg y Orlovsky fue publicada por Gay Sunshine Press.
Aullido
He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz. Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados. Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra. Quienes fueron expulsados de las academias por locos, por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo. Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes. Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York. Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muertos, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales, el neón estridente, luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos del invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente. Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas, estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoológico. Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno. Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue, al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas, las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State, lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento. Quienes se desvanecieron en ninguna parte del Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangeriana y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark. Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos. Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo. Quienes estudiaron a Plotino Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas. Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios. Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural. Quienes saltaron a limusinas con el hombre Chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno. Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África. Quienes desaparecieron en los volcanes de México no dejando nada tras de si excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago. Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos, con grandes ojos pacifistas, atractivos en su oscura piel, entregando incomprensibles folletos. Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo. Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en la Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall Street, y el ferry de State Island también se deprimía. Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios, desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos. Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no haber cometido un crimen, salvo su propia sodomía salvaje y su intoxicación. Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos. Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría. Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, en caricias del amor Atlántico y Caribeño. Quienes eyacularon en la mañana y tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara. A quienes les dio hipo de tanto reír, pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada. Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las doradas hebras intelectuales del vislumbre artesanal. Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia. Quienes endulzaron los coñitos de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las coñitos del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago. Quienes iban a putas en Colorado por millares en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables polvos con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras, en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de Juan, y callejones pueblerinos también. Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos, colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo. Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio. Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna en tiempos de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido. Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery. Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música. Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes. Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología. Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incautaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerga. Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, patas, hígado y costillas soñando con el puro reino vegetal. Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo. Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década. Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban. Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad. Quienes saltaron del Puente de Brooklyn (esto realmente sucedió) y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown sin ni siquiera una cerveza gratis. Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas, grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea, jazz alemán de 1930 terminaron el whiskey y se lanzaron gimientes en baños sangrientos, gritos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor. Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado; para cada uno el látigo del Gólgota, reloj de la soledad, de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham. Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad. Quienes viajaron a Denver. Quienes murieron en Denver. Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano. Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroinas. Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo. Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles, con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz. Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer a Buddha o Tánger, a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain. Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado. Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaismo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio,demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia. Quienes en protesta seria dieron vuelta a sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos, excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco, de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla. cuerpos convertidos en roca, tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro, yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse, el catálogo, el metro y el plano vibrante. Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre dos imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia, al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a tí estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani; saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada, de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.
Yo no soy
Yo no soy una lesbiana aullando en el sótano amarrada a una telaraña de cuero no soy un Rockefeller sin pantalones infartándose en la gran cama rococó no soy un intelectual ultra estalinista marica no soy un rabino antisemita de negro sombrero barba blanca uñas muy muy sucias ni soy el poeta en la celda de la cárcel de San Francisco apaleado en vísperas del año nuevo por los cobardes lacayos de la policía ni Gregory Corso Orpheus Maudit de estos Estados ni ese maestro de escuela con un maravilloso salario Yo no soy ninguno que conozca de hecho sólo estaré aquí 80 años.
Improvisación en Beijing
Escribo poesía porque la palabra inglesa Inspiración proviene del Latín: Spiritus, aliento, deseo respirar en libertad. Escribo poesía porque Walt Whitman le otorgó permiso al mundo para que hablara con candor. Escribo poesía porque Walt Whitman abrió el verso de la poesía a la respiración sin obstáculos. Escribo poesía porque Ezra Pound vio una torre de marfil, apostó al caballo equivocado, les dio a los poetas su autorización para que escriban su lengua hablada vernácula. Escribo poesía porque Pound les indicó a los jóvenes poetas occidentales que observaran a los chinos escribiendo palabras dibujos. Escribo poesía porque W.C. Williams viviendo en Rutherford escribió a la manera de New Jersey “Te pateo l’ojo”, preguntando luego ¿cómo podemos medirlo en pentámetro yámbico? Escribo poesía porque mi padre era un poeta mi madre de Rusia hablaba comunista y murió en un manicomio Escribo poesía porque mi joven amigo Gary Snyder se sentó a mirar sus pensamientos como una parte del fenomenal mundo externo, del mismo modo que lo hicieron los integrantes de esa mesa redonda en el 84. Escribo poesía porque sufro, nacido para morir, cálculos en los riñones, presión alta; y todo el mundo sufre. Escribo poesía porque sufro confusión no sabiendo qué es lo piensan los otros. Escribo porque la poesía puede revelar mis pensamientos, curar mi paranoia; también la paranoia de otras personas. Escribo poesía porque mi mente vaga, sometida al sexo, la política, la meditación en el Dharma. Escribo poesía para retratar con precisión mi propia mente. Escribo poesía porque tomé los cuatro votos de Bhodhisattva; innumerables en el universo son las criaturas Sensibles para liberar, infinitas mi propia codicia, mi ira, mi ignorancia que deseo atravesar , incontables son las situaciones en que me hallo mientras el cielo está O.K. y los senderos de la mente despierta no tienen fin. Escribo porque esta mañana desperté temblando de miedo ¿Qué podría decir yo en China? Escribo poesía porque los poetas rusos Mayakovsky y Yesenin se suicidaron y alguien más debe hablar. Escribo poesía porque mi padre recitando a Shelley (poeta ingles a Vachel Lindsay (poeta norteamericano)dio el ejemplo gran viento, inspiración, aliento. Escribo poesía porque escribir de asuntos sexuales estaba prohibido en los Estados Unidos de América. Escribo poesía porque los millonarios en el Este y el Oeste viajan en limosinas Rolls Royce, y los pobres no tienen suficiente dinero para arreglarse los dientes Escribo poesía porque mis genes y cromosomas se enamoran de muchachos, nunca de jóvenes mujeres. Escribo poesía porque no tengo ninguna responsabilidad Dogmática de un día para el otro. Escribo poesía porque quiero estar solo y quiero hablar con la gente. Escribo poesía para contestarle a Whitman, “jóvenes dentro de diez años hablen con las tías viejas y tíos aún con vida en Newark, New Jersey. Escribo poesía porque en 1939 escuchaba por radio Blues Negros, Leadbelly y Ma Rainey. Escribo poesía inspirado por las juveniles alegres canciones de los Beatles que han envejecido. Escribo poesía porque Chuang-tzu no podía distinguir si era mariposa o hombre, Lao-tzu dijo el agua fluye colina abajo, Confucio dijo honrá a tus mayores, yo deseaba honrar a Walt Whitman. Escribo poesía porque el exceso de ovejas y hacienda en las tierras de pastoreo destruye desde Mongolia hasta el Salvaje Oeste los nuevos pastos y la erosión es la creadora de los desiertos. Escribo poesía usando zapatos animales. Escribo poesía “Primer pensamiento, mejor pensamiento,” siempre. Escribo poesía porque las ideas no son comprensibles excepto cuando se manifiestan en pequeñísimos detalles: ”Ninguna idea más que en las cosas.” Escribo poesía porque el Lama Tibetano dice. “Las cosas son símbolos de sí mismas.” Escribo poesía porque los periódicos titulan un agujero negro en el centro de nuestra galaxia, y somos libres para darnos cuenta. Escribo poesía porque las Guerras Mundiales I y II, bomba nuclear y la Guerra Mundial III si la deseamos, aunque yo no la necesito. Escribo poesía porque mi primer poema Aullido que no pensaba publicar fue llevado a proceso por la policía. Escribo poesía porque mi segundo poema largo Kaddish honraba el parinirvana de mi madre en un hospital para enfermos mentales. Escribo poesía porque HITLER mató a seis millones de Judíos, y yo soy Judío. Escribo poesía porque Moscú informó que Stalin envío al exilio en Siberia a 20 millones de Judíos e intelectuales, 15 millones nunca regresaron a los cafés de San Petersburgo. Escribo poesía porque canto cuando me siento solo. Escribo poesía porque Walt Whitman dijo, “¿Yo me contradigo ?” Muy bien entonces yo me contradigo. (Tengo buen tamaño, contengo multitudes.) Escribo poesía porque mi mente se contradice a sí misma, un minuto está en Nueva York, al otro minuto en los Alpes Dináricos. Escribo poesía porque mi cabeza contiene 10.000 pensamientos. Escribo poesía porque ninguna razón ningún porque. Escribo poesía porque es la mejor manera de decir todo lo que tienes en mente en 6 minutos o durante el transcurso de una vida.
Oliverio Girondo nació el 17 de agosto de 1891 en Buenos Aires. desde muy joven publicó y participó en revistas que señalaron la llegada del ultraísmo, la primera vanguardia que se desarrolló en Argentina, con las revistas "Proa", "Prisma" y "Martín Fierro", en las que también escribieron Jorge Luis Borges, Raúl González Tuñón, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal, la mayoría de ellos del Grupo de Florida que en contraposición al Grupo de Boedo se caracterizaba por su estilo elitista y vanguardista. Girondo fue uno de los animadores principales de ese movimiento. Y ejerció influencia sobre poetas de las generaciones posteriores, entre ellos el surrealista Enrique Molina, con quien tradujo "Una temporada en el infierno", de Arthur Rimbaud.Sus primeros poemas, llenos de color e ironía, superan el simple apunte pintoresco y constituyen una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana e intentan una crítica de las costumbres.En 1926, en un almuerzo organizado en honor a Ricardo Güiraldes, conoció a Norah Lange, poetisa con la cual se casó en 1943 y con quien emprendería innumerables viajes. Desde 1934 mantuvo una importante amistad con Pablo Neruda y Federico García Lorca, quienes por esa época se hallaban en Buenos Aires. A partir de 1950 comenzó también a pintar con una orientación surrealista, aunque nunca expuso sus cuadros. Su último libro, "En la masmédula" (1957), es un desesperado intento de expresión absoluta. Enrique Molina señaló: "Hasta la estructura misma del lenguaje sufre el impacto de la energía poética desencadenada en este libro único. Al punto que las palabras mismas dejan de separarse individualmente para fundirse en grupos, en otras unidades más complejas, especie de superpalabras con significaciones múltiples y polivalentes, que proceden tanto de su sentido semántico como de las asociaciones fonéticas". Algunos críticos relacionaron este último gesto vanguardista de Girondo con un libro igualmente desesperado, constructor y destructor del sentido: "Trilce", del peruano César Vallejo. En 1961 sufrió un accidente muy grave que lo dejó imposibilitado físicamente. Murió el 24 de enero de 1967. (Datos extraídos de Wikipedia)
4
Abandoné las carambolas por el calambur, los madrigales por los mamboretás, los entreveros por los entretelones, los invertidos por los invertebrados. Dejé la sociabilidad a causa de los sociólogos, de los solistas, de-los sodomitas, de los solitarios. No quise saber nada con los prostáticos. Preferí el sublimado a lo sublime. Lo edificante a lo edificado. Mi repulsión hacia los parentescos me hizo eludir los padrinazgos, los padrenuestros. Conjuré las conjuraciones más concomitantes con las conjugaciones conyugales. Fui célibe, con el mismo amor propio con que hubiese sido paraguas. A pesar de mis predilecciones, tuve que distanciarme de los contrabandistas y de los contrabajos; pero intimé, en cambio, con la flagelación, con los flamencos. Lo irreductible me sedujo un instante. Creí, con una buena fe de voluntario, en la mineralogía y en los minotauros. ¿Por qué razón los mitos no repoblarían la aridez de nuestras circunvoluciones? Durante varios siglos, la felicidad, la fecundidad, la filosofía, la fortuna, ¿no se hospedaron en una piedra? ¡Mi ineptitud llegó a confundir a un coronel con un termómetro! Renuncié a las sociedades de beneficencia, a los ejercicios respiratorios, a la franela. Aprendí de memoria el horario de los trenes que no tomaría nunca. Poco a poco me sedujeron el recato y el bacalao. No consentí ninguna concomitancia con la concupiscencia, con la constipación. Fui metodista, malabarista, monogamista. Amé las contradicciones, las contrariedades, los contrasentidos... y caí en el gatismo, con una violencia de gatillo.
12
Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan, se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehuyen, se evaden y se entregan.
18
Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Lawrence Ferlinghetti nació en Nueva York en 1919, vive en San Francisco, espero que muchos años más...El último poeta beat, la poesía en persona sobreviviendo a un siglo al que analizó, criticó, hizo la crónica en verso, le sacó las tripas. Un toro entre ovejas. Ferlinghetti es el máximo representante del movimiento poético de San Francisco , que no sólo engloba a los beat , sino a una gran cantidad de poetas de diferentes tendencias a los que apoyó o apoya a través de su librería “The City Lights” , de la revista que creó “City Lights magazine” y de los recitales poéticos. Movimiento poético que fue la base de una actividad y valor sin parangón en la poesía mundial. Como todo su grupo poético, su poesía trata del mundo que le rodea ; con la mirada crítica y del desencanto, sobre el mundo en general, pero sobre todo sobre la política y la sociedad norteamericana donde vive,. El “sueño americano” se desmorona entre sus estrofas. Al estilo de su amigo Kenneth Rexroth es un anarquista que utiliza su obra impregnada de todo tipo de influencias literarias , de Dante a Lorca, para utilizarla como arma , para hacer proselitismo en busca de un mundo diferente y, si no es posible, mostrar los errores y los horrores que él ve. Ferlinghetti escribió muchos de sus poemas, a menudo de tono ligero, pensados para ser leídos en voz alta, a partir de grabaciones en cinta. En poemas como el extenso Tentativa de descripción de una cena dada para promover el procesamiento del presidente Eisenhower (1958) o Tyrannus Nix? (1969) emplea un estilo caprichoso y extravagante para criticar a los líderes políticos de Estados Unidos. Fotografías del mundo que se ha ido, su primer libro de poemas, se publicó en 1955 y le siguió el muy famoso Coney Island de la mente (1958). Su poesía es un ejemplo típico del tono conversacional y ligeramente extravagante de Ferlinghetti, de la maestría con la que combina apreciaciones mundanas de momentos concretos con un escepticismo filosófico. (Tomado de Atlas de Poesía) En algún momento de la eternidad…
En algún momento de la eternidad algunos tíos se presentan y uno de ellos que se presenta muy retrasado es una especie de carpintero de un sitio de mierda como Galilea y comienza a vociferar y afirma que está enterado de quién creó el cielo y la tierra y que el tipo que nos colmó de rollos es su Papá Y además añade todo está escrito en una especie de rollos de papiro que algunos secuaces dejan esparcidos por algunas partes del Mar Muerto y que no encontrarás en dos mil años o más o al menos en mil novecientos cuarenta y siete años para ser exactos y aun así nadie cree en ellos realmente o en mí de verdad Eres cojonudo le dicen Y le despachan para el otro Barrio Y le ponen a estirar en el Árbol para que se enfrié Y después de esto todos están haciendo siempre modelos de este Árbol con El colgado y siempre canturreando Su nombre y llamándole a Él para que baje y forme parte del combo como si fuera el cabecilla que tiene que tocar o si no la cosa no funcionará Pero él no baja de Su Árbol Queda colgado en Su Árbol y parece estar Hecho polvo por completo y muy tronado y también según un resumen de las últimas noticias del mundo de las habituales fuentes al parecer no fidedignas muertísimo.
Cristo se bajó
Cristo se bajó de Su Árbol desnudo este año y huyó a donde no hubieran árboles de navidad arrancados
Cristo se bajó De su árbol desnudo Y huyó a donde No hubiera árboles de navidad dorados ni árboles de Navidad plateados ni árboles de Navidad de papel de estaño ni árboles de Navidad de plástico rosado ni árboles de Navidad de oro ni árboles de Navidad negros ni árboles de Navidad celestes adornados con velitas eléctricas de lata y tíos pesados y creídos
Cristo se bajó de su Árbol desnudo este año y huyó a donde ningún intrépido vendedor ambulante de Biblias recorriera países en un cadillac de dos tonos y donde ningún nacimiento de Sears Roebuck completo con niño de plástico y pesebre llegara por correo certificado el niño con entrega inmediata y donde los Magos de televisión no cantaran alabanzas al Whisky Lord Calvert
Cristo se bajó de su árbol desnudo este año y huyó a donde ningún gordo desconocido y bonachón vestido de franela roja con barba de mentira caminara haciéndose pasar por una especie de santo del Polo Norte a través del desierto de Belén Pennsylvania en un trineo Volkswagen arrastrando por renos retozones de Adirondack con nombres alemanes y cargado de sacos de Humildes Regalos de Sacks de la Quinta Avenida para el Niño Dios que cada uno se imagina
Cristo se bajó de su árbol desnudo este año y huyó a donde los cantadores de villancicos de Bing Crosby no lloriquearan que la Nochebuena es fría y los ángeles del radio City no patinaran sin alas en un país de las maravillas todo nevado entrando a un cielo de alegres cascabeles diariamente a los 8:30 con matinés de la Misa del Gallo
Cristo se bajó de su árbol desnudo este año y se fue a refugiar silenciosamente en el vientre de una anónima María otra vez donde en la noche oscura del alma anónima de cada uno el espera otra vez una inimaginable e imposible inmaculada Reconcepción la más loca de las Segundas Venidas.